martes, 16 de junio de 2015

Final.

¿Cómo había llegado a aquella situación? Nunca sabría dar con la respuesta ciertamente, su mirada se clavó con desgana en el almanaque que había sobre su baño, todos los números estaban emborronados por el paso del tiempo dado que tenía un aspecto bastante antiguo, 2004 se podía apreciar en unas letras azul desgastado y en ocasiones con pequeños huecos blancos dentro de los mismos. Curiosamente el número 21 era el único que había libre, junto al 23.

Su mirada se volvió de nuevo hasta donde se encontraba desde el principio, su muñeca izquierda le temblaba compulsivamente contra su voluntad, tal vez conocedora del aciago destino que le esperaba.

En su mano derecha había un cuchillo, bastante afilado que amenazaba con cernirse contra su delicada piel en cualquier momento pero que al igual que su mano izquierda no dejaba de temblar. Sentía dolor, sí, en la parte interior de su labio inferior le estaba comenzando a emanar sangre porque sus dientes se habían cernido en dicho lugar con una fuerza desmesurada. Su visión no era tan nítida como de costumbre, tal vez las lágrimas que le resbalaban por las mejillas fueran la causa de esto.

Como había pensado anteriormente, ¿cuál era la causa por la que había llegado a aquella situación? Su aliento denotaba un intenso olor a alcohol, tal vez había ingerido más del que normalmente solía tomar y estaba realizando una estupidez a causa de sus malos recuerdos. ¿Sería eso?

No, definitivamente no, el alcohol había inhibido aquella vocecilla que le hacía seguir haciadelante. Luchar por unos objetivos plausibles y que estaba alcanzando con anterioridad, pero esos objetivos eran tan básicos... Tan poco productivos que no le era suficiente. El verdadero problema radicaba en que había dejado de sentirse cómodo con la vida que llevaba, ¿realmente esa era su vida? Es más... ¿Realmente él era el mismo? No, su aire jovial había desaparecido con el paso del tiempo, tener que ir superando un obstáculo tras otro simplemente había conseguido que pequeñas partes de él mismo se desprendieran de su cuerpo y que nunca volviera a ser él. Sus verdosos ojos giraron la cabeza para darse de bruces con la realidad, ante él se encontraba el reflejo de un hombre de 27 años demacrado, hecho un saco de huesos. Su mirada no lanzaba los destellos de felicidad, parecía haberse desprendido del entusiasmo y ganas de vivir que lo habían caracterizado cuando era un chico de 15 años.



¿Por qué estaba a punto de realizar aquello? Probablemente porque había luchado hasta caer exhausto en busca de encontrar al chico que había sido tiempo atrás, y no se había percatado en luchar por un futuro que cada día que pasara se veía más negro. Realmente lo que iba a hacer en ese momento tenía más sentido que nunca, no segaba su vida por así decirlo, segaba la vida del individuo que le había robado la suya propia. Esa idea le hizo mostrar una macabra sonrisa antes de que sin vacilar, cortara de una tajada su muñeca de arriba a abajo. Dejándose caer contra la pared y cerrando los ojos sin esperar abrirlos nunca más. Realmente le abrumaba la idea de morir, pero mucho más lo hacía la idea de seguir viviendo.

domingo, 14 de junio de 2015

Libertad.

"La raza humana se encuentra en la mejor situación cuando posee el más alto grado de libertad."
                                                                                                                        Dante Alighieri 


Libre es el estado de aquel que tiene libertad, libertad es una palabra que el sueño humano alimenta, que no hay nadie que la explique y nadie que no la entienda. Esto es debido a la ideología de la persona, su forma de pensar, la forma en la que la "manipulan" y sí me estoy liando un poquito. La pregunta es... ¿Cuando tenemos la libertad que necesitamos? Siempre hay una barrera que nos impide seguir hacia delante, una ley, una acción, nuestros propios sentimientos. 

Si realmente quieres ser libre debes de tener un código moral nulo, porque tus actos, si es que quieres hacer todo lo que se te pase por la cabeza siempre afectarán a terceras personas de una manera u otra. Si consigues mantener la mente tranquila después de cometer esa serie de actos puedes considerarte libre sin lugar a dudas, pero libre en parte. Desgraciadamente el factor más importante para conseguir la ansiada libertad es el dinero, debes de tener una enorme cantidad para ansiar cualquiera de tus caprichos...¡Un momento! Caprichos es la palabra. ¿Realmente conseguir todos nuestros caprichos es conseguir la libertad? Una herramienta como el vil metal es la que nos sujeta a esta sociedad preestablecida en la que los que más lo poseen se encargarán de atesorar más y más a costa de otros (la supervivencia del más fuerte dentro de la sociedad capitalista), maldito momento en el que lo inventaron pensarán unos. Aunque cierto es que hay personas que con muy poco llegan a ser felices, la libertad según el citado escritor Dante no es más que un concepto subjetivo que viene ligado al grado de complejidad que el individuo posee sobre la misma, un habitante del amazonas con sus rudimentarias costumbres puede ser más libre que cualquiera de nosotros en estas alturas en las que nos encontramos. ¿Realmente es necesario tener un grado de libertad para encontrarte mejor, o tener un concepto mucho más simplificado de lo que es la libertad?

Pero claro está, la libertad no es más que una bonita quimera que perseguiremos durante toda nuestra vida. Correremos hacia ella una y otra vez y una vez alcanzada volverá a escaparse de nuestras manos voraces, ávidas y con afán de superación. Porque, desgraciadamente, nunca será suficiente.

lunes, 27 de mayo de 2013

Abre los ojos.

Abre los ojos, el mundo no es como lo pintaban cuando eras pequeño, no. Olvida toda posibilidad de que un príncipe montado en un impresionante corcel venga a salvarte, siempre elegirás la opción incorrecta y despacharás a la persona que más te conviene, esa que siempre ha luchado por ti aunque no tuvieras los ojos puestos en ella. ¿Por qué? Porque somos así, no hay trucos que te hagan vencer en la vida real, vencer a los fantasmas que te atormentan. Abre los ojos, tienes 18 años y aún piensas que un mundo en el que haya paz y los conflictos puedan terminar mientras que el ser humano pise la faz de la Tierra son compatibles. Abre los ojos, aún crees que eres el dueño de tu destino, de que podrás ir donde te plazca tan solo con la voluntad de querer hacerlo, sin el consentimiento de las dos personas que han regido tu vida desde que tienes uso de razón y que son las encargadas de administrarte el dinero, de lo que vas a estudiar o no. Despierta.

¿Por qué? ¿Por qué he de hacerlo? ¿Por qué he de dejarme controlar? ¿Acaso una persona no tiene sus límites? ¿No tiene dignidad ni derecho a pensar lo que le venga en gana? Yo he conseguido cosas increíbles, he ayudado a un chaval que usaba una llave por espada a cumplir su destino y encontrar a todos sus amigos, he logrado que un fontanero italiano venza a sus monstruos y recupere a su amada princesa, he acompañado a decenas de personajes en múltiples aventuras, he seguido a Dana en el Valle de los Lobos y he visto como combatía a su maestro, he vivido la vida de una adolescente que luchaba en unos Juegos de lo más peculiares como si fuera yo mismo. ¿Quién prohibe a alguien dejar de soñar? ¿Hay una edad límite para dejar de hacerlo? ¿Por qué he de borrar una sonrisa de mi rostro aunque pierda todo tipo de esperanza y todo se me haga negro? Cierra los ojos, sigue sonriendo, puede que en cualquier momento todo cambie, que el escritor que narra tu vida decida darle un giro totalmente inesperado y, cuando peor estés todo se ponga de tu favor. Sueña, pelea, no estés de brazos cruzados y aunque el escritor pueda solucionarlo todo rebélate contra él. ¿Por qué? Porque esperar no servirá de nada, no sabes como actuará, hazle cambiar de opinión por ti mismo, controla el trazo de su bolígrafo y haz que no tenga que pensar en si lo que pone está bien o mal. ¿Quién te ha dicho que príncipes y princesas no existen? Búscalo y compruébalo por ti mismo. Vuelve a abrir los ojos y no seas tan pesimista, elige la banda sonora de tu vida, me da igual si es un rap o una emotiva canción de jazz. Cae mil veces si es necesario, encuentra ese sueño y si es necesario, muere buscándolo. ¿Y no hay mayor satisfacción que esa búsqueda? Vuelve a Ítaca y párate en todas las islas antes que puedas antes de llegar a tu destino, pues amigo mío, creo que cuando llegues a Ítaca esa esperanza se desvanecerá. 

domingo, 15 de julio de 2012

Soldados y conejos.

Suele ocurrir, ¿verdad? Que la primera vez que te conectas a una red social en la que empiezas a conocer a gente más allá de tus supuestos 'amigos' , si, gente con la que empiezas a establecer una relación más allá de lo físico. Que de verdad consideras dignos de tu confianza, ¿que es lo que muchos de nosotros nos decimos entonces? Si, exacto. ¿Salir? ¿Enamorarme? ¿De alguien que se encuentra a través de la pantalla? Que va, a mi no me va a pasar eso, yo necesito ver a una persona y tener una conversación frente a frente con ella para comenzar una relación que considere más allá de la amistad. Empieza a dominarnos lo que se conoce como 'efecto soldado', si, cuando un pelotón es mandado a atacar un frente todos tienen claro que va a haber bajas, pero nunca se ponen a ellos mismos por delante, porque se consideran mejores que el resto: <¿A mi? Eso solo les ocurre a los demás> es ese mecanismo que nos intenta proteger de la realidad, de lo inevitable.

Un día conoces a una persona, de distinto o mismo sexo, es una persona al fin y al cabo... Y empiezas a interactuar con ella, darte cuenta de que te cae muy bien, esas conversaciones se suceden un día tras otro, se hace una cosa casi rutinaria en tu vida. Por qué no, imprescindible, sientes cosas que nunca habías sentido por otra persona, un cosquilleo en el estómago, miles de mariposas recorriéndolo de punta a punta, no quieres que las conversaciones terminen ya que quieres que duren lo máximo posible. Tienes que ir a dormir, pero la otra persona está enferma y no tiene por qué madrugar así que te quedas con ella todo el tiempo que sea necesario, hasta que se desconecte. Cuando dejáis de hablar le recuerdas antes de dormir, no puedes dejar de encontrarte su nombre o cosas relacionadas con su lugar de procedencia, por ejemplo. Empiezas a comprender que tu pelotón ha seguido adelante, tú has caído, lo has asumido, no eras tan perfecto como creías, las redes se ciernen sobre ti. Estás enamorado.

La conoces desde hace un año, sois grandes amigos, pero tú no quieres ser solo su amigo, quieres comprobar si ella siente lo mismo por ti, si eres correspondido o rechazado. El miedo se apodera de ti, no solo eres un soldado inútil al que han capturado sino también eres cobarde, tu autoestima que creías impoluta empieza a desmoronarse poco a poco, no hay nadie que pueda salvarte, solo te tienes a ti mismo. Un día intuyes que no solo no comparte ese amor contigo, sino que ama a otra persona, tu mundo empieza a desmoronarse, no puedes admitirlo con tranquilidad. Te supera. El querer es poder ya empieza a perder sentido, porque tú quieres ser su acompañante y no puedes, ya no es solo la distancia, simples números que se pueden saltear si tienes la suficiente autodeterminación. Ya aparece la tercera persona, tu cabeza empieza a dar vueltas como una peonza y te sitúa en una simuladora maligna. Tú eres un conejo y un coche, la realidad, te persigue a gran velocidad en una carretera de la que no puedes desaparecer por los lados, eternamente recta, eternamente infinita.

La carrera por escapar del coche es encarnizada, notas la luz detrás, cada vez más cerca, si te das la vuelta para observar un momento quedarás completamente cegado por las luces y al quedar inmóvil morirás, volviendo a la realidad de la forma más rápida y cruel posible, muriendo por dentro. Pero en la carrera empiezas a cansarte, y el coche parece tener un combustible irrefrenable, al parecer nunca pararía. Dudas hasta de tu identidad, dudas de lo que puede pasar, entonces te paras en seco, apenas os separan cincuenta metros, miras a los focos y quedas deslumbrado, alzas las orejas instintivamente, sabiendo lo que va a pasar. El choque es brutal, sales despedido a la cuneta de la carretera, esa a la que antes no te podía acercar, sangrando, con la mirada perdida, pero deseando seguir con vida, aferrándote a aquella lejana oportunidad, un camino nuevo se abre ante ti, hasta el final llegaré lo voy a perseguir, mi sueño se hará real y al final de él estarás tú, suena descabellado, pero si no puedo besarte, me contento con poder abrazarte. A que empezó como una amistad siguió como amor y renació en eso, en una amistad. El soldado necesitó meterse en la piel de un conejo para darse cuenta de que no era inmune, de que el amor afecta a todos...

miércoles, 4 de julio de 2012

Leer.

¿Qué soléis hacer por las noches de verano, jóvenes de entre doce y veinte años? La gran mayoría, por desgracia, imagino que salir por ahí con un grupo de personas e ir de copas, (unas 10 por noche, ¿no?) de botellón hasta quedaros en la cuneta vomitando y aprovechar para fumar, porque es lo que mola, el último grito para joder tu salud. Aunque personalmente no me importa, que cada persona haga con su vida lo que quiera.

Pues yo, en mi afán de no hacer lo mismo que la mayoría, de no etiquetarme en un grupo definido y hacer lo que siempre deseo. Bueno, comenzaré a enumerarlo aunque supongo que a nadie le importará; todas las noches me conecto a Twitter (todas las que dispongo de un ordenador en condiciones, no del portátil de mi hermano en mi casa de campo, así que eso elimina gran parte de los días); descubrí Twitter gracias a Ewi, y nunca le estaré lo suficientemente agradecido, todas las experiencias que he pasado en esa red social no se pueden equiparar. Al mismo tiempo permanezco conectado en Tuenti, para hablar con las personas que me importan, que irónicamente el 95% (porcentaje inventado by the face por no decir casi todos) están a más de doscientos kilómetros de distancia de mi casa. Y cuando termino todo esto, o cuando tengo ausencia de ambos aparece ante mí uno de los mayores placeres de mi vida: leer, junto al salir fuera y quedarme recostado en el césped mirando las estrellas. Coger un libro y estar pegado a él durante horas, hasta que mi madre me manda a las cinco de la madrugada y me lo quita, abrir sus páginas y saber que dentro de ellas hay un mundo fascinante. Que tú eres el confidente del protagonista, que sabes todos y cada uno de sus secretos, y que durante ese momento no estás solo, tienes un amigo.

Puede que esté generalizándolo mucho, que esto solo me pase a mi, pero es que he encontrado en los libros un refugio desde que tenía cuatro años, es el segundo arte por excelencia, después claramente de la música. El cine, aporta más cosas, acompaña las escenas con bandas sonoras y tal. Pero para mí mi cerebro es capaz de reproducir los detalles con más exactitud (es el único halago que veréis que me hago) porque en las películas los personajes pueden encontrar un actor que no está a la altura, o un doblaje malo, o un corte en cualquier escena que considerabas importante y que, por decisión del director, no merece la pena que salga. La primera impresión es lo que cuenta y el momento en el que Theoden se coloca delante de las tropas y lanza el discurso, en el que Escipión el Africano lanzó a su ejército contra unos enemigos que les triplicaban en número, en el que Leónidas aguantó las embestidas de las hordas persas de Xerxes, en el que Katniss saca las bayas para sobrevivir a Los Juegos del Hambre y a la vez desafiar al Capitolio, entre otros muchos no pueden plasmarse en imágenes.

sábado, 10 de marzo de 2012

La sociedad del te quiero.

Es un tema que pide salir a gritos, que ya mucha gente lo ha usado para reivindicar una respuesta. ¿Por qué usamos esta palabra con tanta frecuencia?

Parece ser, y solo parece, que Internet tiene la culpa en esta ocasión. La falta de visualización entre las dos personas que se hablan hace que sea mucho más fácil decirlo. Una palabra que entraña una enorme serie de sentimientos y que últimamente se usa con la misma facilidad que un "hola" o un "adiós".

¡Basta ya! Señoras y señores, ¿cuándo sabremos cuando nos lo dicen de verdad o cuando no? No puede ser que nada más conocer a una persona y sin saber nada de ella le sueltes eso. Lo digo por experiencia propia, me ha ocurrido en más de una ocasión y es que me toca los innombrables. Realmente solo existe una persona en este mundo a la que se lo digo cada dos por tres, pero eso es un secretiño que solo se yo. Bueno, siento no extender esto mucho pero hoy estoy algo espeso aunque me pareciera un buen tema por el que comenzar este Blog.